Hantuchova revienta las apuestas
A veces el nombre de una tenista se impone incluso sobre sus posibilidades reales de ganar un determinado partido. Venus Williams, curiosamente al mismo tiempo que su hermana Serena, regresaban al circuito después de una larga ausencia, y hay que decir que por la parte que respecta a Venus, la estadounidense estaba desplegando un gran tenis que le había llevado a los cuartos de final de Eastbourne.
La rival que tenía delante era toda una cabeza de serie, Daniela Hantuchova, pero en el pasado Venus siempre ha sido en líneas generales superior. De hecho, la estadounidense había ganado los diez últimos enfrentamientos. Era obvio que las cuotas de las casas de apuestas que cubrían este evento presentaban a Venus como clara favorita.
Pues bien, quienes confiasen en Hantuchova habrán obtenido su recompensa, porque la eslovaca, que además venía de ganar un torneo hacía poco, ha demostrado estar en un excelente momento de forma, y además superó a Venus en un duro partido con viento y una pista que no estaba en las mejores condiciones para su tenis.
Hantuchova dominó el marcador en el primer set y en el tercero, mientras que el segundo se le escapó por poco. Venus partía como favorita por su buena recuperación y por sus aspiraciones de llevarse un sexto título de Wimbledon. Ambas estaban haciendo una buena actuación sobre hierba, pero finalmente ha sido la eslovaca quien ha pasado a semifinales.
Otro de los motivos por los que las casas daban una cuota más baja y por tanto favorita para Venus estaba en el hecho de que la estadounidense, en su reaparición, había derrotado incluso a Ana Ivanovic, pero una veterana como Hantuchova no se ha dejado sorprender por el empuje y la fuerza de Venus, y tampoco se dejó minar la confianza por el hecho de tener un balance tan negativo en contra en sus enfrentamientos con la mayor de las Williams.
Daniela ha revelado que la clave del partido fue más mental que otra cosa. El viento les hacía fallar mucho, y al final su mayor acierto y concentración le hizo llevarse el partido, para sorpresa de los aficionados.