Eliminación injusta de España en el Mundial Corea 2002
El Mundial 2002 celebrado en Corea y Japón es recordado de forma funesta por los aficionados españoles al fútbol. Hay que situarse: cuartos de final de un Campeonato del Mundo. España tiene una oportunidad de oro para colarse, por primera vez en su historia, en las semifinales de una Copa Mundial.
El rival es el anfitrión (Corea del Sur), técnicamente muy inferiores al combinado de España. El partido terminó con empate a cero, pero ese resultado no es el que recogían las principales casas de apuestas Mundial.
Las apuestas en España estaban muy decantadas a favor del combinado nacional entrenado, en ese momento, por el murciano José Antonio Camacho. Todo el mundo en España creía que el acceso, por primera vez en su historia, a las semifinales de la máxima competición a nivel de selecciones estaba más próximo que nunca. El partido se disputó en el Gwangju World Cup Stadium a las 15.30 hora local (8.30 hora española). El partido terminó para España del peor modo posible.
Para las apuestas España Mundial fue un auténtico fiasco la eliminación de los jugadores entrenados por José Antonio Camacho. Nadie se esperaba que los españoles cayeron eliminados y menos de la forma tan injusta que lo hicieron. Pero será mejor analizar los antecedentes del partido. España venía de ganar en la tanda de penaltis a un combativa Irlanda. Los coreanos, por su parte, llegaban a cuartos tras vencer en la ronda anterior a Italia.
Los italianos quedaron indignados con el arbitraje del ecuatoriano Byron Moreno que expulsó a uno de sus jugadores clave, Francesco Totti, y les anuló varios goles legales. La tristeza y la rabia invadieron a partes iguales toda Italia. El Mundial se les escapaba debido a un arbitraje de pésima calidad. Las apuestas Mundial preveían un partido duro, donde el árbitro podría llegar a ser algo casero, pero lo que no se pronosticó es que fuera a hacer tan paupérrimo arbitraje.
Pese a que los españoles estaban en inferioridad física con respecto a los coreanos, el arbitraje se encargó de anular dos goles legales a España (uno a Baraja y otro a Morientes que habría supuesto el pase a semifinales del Mundial puesto que valía como "gol de oro" en la prórroga).
Las apuestas quedaron dilapidadas cuando Joaquín lanzó su penalti con gran indecisión ligeramente a la izquierda de la portería defendida por el guardameta coreano. El cancerbero asiático tuvo pocos problemas para parar ese balón. La eliminación injusta del Mundial se había consumado.